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lunes, 15 de marzo de 2010

NAZARÍN (1959) de Luis Buñuel


DIOS EN LA TIERRA

Blanca Paz García

En 1959 Luis Buñuel realiza Nazarín, film en el que, tal y como volvería a hacer en 1970 con Tristana, el director aragonés adapta una obra literaria de una de sus principales influencias, Benito Pérez Galdós. En ella el director introdujo importantes variaciones. Empezando por la más evidente, pero no la más relevante, la ubicación: en vez de siuarla en la provincia de Madrid tal y como se hace en la novela, la trama transcurre en México. La historia trata de mostrarnos una representación del propio Cristo a través del padre Nazario. Tanto el escritor como el director tratan de responder a la pregunta sobre la reacción de la sociedad contemporánea si Cristo reapareciera.
El filme comienza con la presentación de Don Nazario en el hostal: aquí podemos ver en la pobreza en la que vive, y su actitud pacífica ante las desgracias que le acechan diariamente: vemos en este primer contacto con el clérigo que no presenta queja ninguna a pesar de que le han robado (como le sucede muy amenudo) y aguanta sin alterarse los insultos que recibe por parte de tres mujeres que defienden a la ladrona. Posteriormente, dos visitantes acuden a la modesta habitación de Nazarín (estos dos se correspoden al propio autor y al periodista de quien se nos habla en el prólogo que sirve de introducción en la novela de Galdós).

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jueves, 11 de marzo de 2010

VIRIDIANA (1961) de Luis Buñuel


LA ESENCIA ATEO-CRISTIANA DE LUIS BUÑUEL

Blanca Paz García

"Viridiana es la película que continúa más estrechamente mi trayectoria de cineasta desde que rodé La edad de oro. De toda mi obra, estas dos películas son las que he dirigido con mayor libertad". Estas palabras de Luis Buñuel ponen de manifiesto que Viridiana es una obra de y por la libertad. Precisamente, estalló en la España franquista, convirtiéndose en un gran escándalo. Con esta obra, el aragonés devuelve al país el esplendor que la dictadura había silenciado o exiliado. Pudo hacer uso de la libertad que tanto apreciaba para hacer lo que más le motivaba: penetrar en el subconsciente colectivo de la tradición española y liberar las profundidades oscuras del pensamiento de los prejuicios tanto sociales como individuales.
Buena parte de la fuerza de Viridiana reside en su guión. Esto es una constante en las obras de Buñuel, ya que hay que recordar que empezó en el terreno de la escritura y él mismo reconocía la importancia del guión, del que, según él, "la película sale ya casi acabada". En este film, este trabajo de pluma se ve en la profundidad que tienen sus personajes, dotados de tintes surrealistas, y en los ambientes en los que transcurre la trama, que hablan por sí solos: un ejemplo de ello es la vivienda de don Jaime, alejada del bullicio, como si fuera su propia fortificación en la que vive sus fantasías sexuales recordando a su difunta mujer, que murió la noche de bodas.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

VÍDEO: LUIS BUÑUEL. ATEO GRACIAS A DIOS






ATEO GRACIAS A DIOS
Eloy Domínguez Serén


Apenas dos meses después de la llegada del siglo XX nacía en el pueblo aragonés de Calanda el que hoy es considerado uno de los cineastas más importantes de la historia del séptimo arte. Esta fecha de nacimiento sería toda una premonición, ya que toda la vida de Luis Buñuel estuvo estrechamente ligada a algunos de los acontecimientos históricos y culturales más importantes del siglo pasado. Así, el aragonés formó parte activa de la Generación del 27, vivió en primera persona la Segunda República Española y la Guerra Civil, inició su carrera profesional en la París de las Vanguardias, donde llegó a ser una figura destaca en el grupo surrealista, y participó en el desarrollo del cine comercial español, el auge del cine documental americano (país en el que padeció las consecuencias de la ‘Caza de Brujas’ encabezada por el senador McCarthy) o el florecimiento del cine mexicano.
Para un cineasta como Buñuel, cuya filmografía refleja con astucia su propia biografía, la vivencia de estos acontecimientos fue una fuente inagotable de constante renovación temática e ideológica en su obra. Sin embargo, a pesar de las notables diferencias que podemos hallar a lo largo de las diversas etapas de su filmografía, algunas obsesiones buñuelianas son tratadas y reinterpretadas una y otra vez en la práctica totalidad de su carrera. De todas ellas, tal vez la más importante sea la religión, un tema en el que Buñuel llegó a ser, a pesar de confesarse ateo, un gran erudito.
Desde su primera obra cinematográfica, Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929), hasta la última, Ese oscuro objeto del deseo (Cet obscur objet du désir, 1977), la filmografía de Buñuel esta plagada de constantes referencias explícitas e implícitas al catolicismo, doctrina en la que el de Calanda fue educado durante su infancia y adolescencia con los jesuitas de Zaragoza. Así, atendiendo al peso que la religión tiene en sus películas, podemos establecer dos vertientes en su cine: su fase de ateísmo explícito y militante, caracterizado por un exacerbado anticlericalismo y por la representación del pecado, el infierno y un Dios severo y castigador; y su llamado ciclo religioso, formado por Nazarín (1959), Viridiana (1961), Simón del desierto (1965) y La vía láctea (La voie lactée, 1969), en el que la componente religiosa no sólo es explícita, sino que es el tema capital.
El objetivo de este montaje es, por lo tanto, el de un proceso de inmersión en el universo cinematográfico buñueliano, que permita un acercamiento a la comprensión y reflexión acerca del particular modo en que el realizador trató, desde múltiples perspectivas, aspectos como el clericentrismo, la fe, el pecado, el infierno, la muerte o la redención.

LUIS BUÑUEL. ATEO GRACIAS A DIOS de Eloy Domínguez Serén from EloyVanClift on Vimeo.

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sábado, 19 de septiembre de 2009

SIMÓN DEL DESIERTO (1965) de Luis Buñuel





UN TIEMPO PARA LA APOCATÁRTASIS

Eloy Domínguez Serén

Simón del desierto (1965) no sólo es una cinta magnífica, sino una obra fundamental para comprender la biografía y filmografía de Luis Buñuel (dos aspectos que han estado siempre íntimamente ligados, hasta el punto de no poder comprender una sin conocer la otra). Este film supone, por una parte, la continuación de la línea teológica que Buñuel había comenzado con Nazarín (1959) y Viridiana (1961) y completaría, posteriormente, con La Vía Láctea (La Voie Lactée, 1969). Además, Simón del Desierto será la última película que el director de Los Olvidados (1950) ruede en México, poniendo así punto y final a la etapa, según la mayoría de los teóricos de su obra, de mayor esplendor del cine buñueliano. Por último, no es menos importante señalar los problemas de producción que afectaron a este proyecto, inicialmente concebido como un largometraje y finalmente ejecutado como un genial, pero incompleto, mediometraje de 42 minutos.
Una de las mayores obsesiones del obstinado Buñuel a lo largo de toda su filmografía fue su continuo y feroz ataque contra los estamentos de la iglesia católica y contra todo tipo de fanatismo religioso, ideológico o artístico. Así, el realizador de Calanda, que había sido educado en su adolescencia por los jesuitas de Zaragoza, comprendió y cargó desde edad muy temprana contra los perjuicios contra la libertad del ser humano que inflingía la moral católica, empeñada en reprimir los deseos terrenales en favor de una espiritual racionalidad puritana.

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