CAMINO A LA PERDICIÓN
Maximiliano Curcio
La opera prima de los talentosos hermanos Coen no podría haber sido un debut cinematográfico mas perfecto, promisorio y visionario respecto de una de las duplas de cineastas mas talentosos del ultimo cuarto de siglo que Hollywood haya dado. Esta extraña pareja se ha constituido en un estándarte del aciago cine de autor norteamericano en las últimas dos décadas. Simplemente Sangre (Blood Simple, 1984) se erige como un facsimil razonable de la mejor época del cine negro, y con reminiscencias de las grandes obras de Orson Welles o Billy Wilder así como también precursora de otras gemas coenianas del policial negro como Miller’s Crossing o Fargo. El film es una historia de infidelidad, engaño y asesinato donde venganzas, equívocos y traiciones se iran desarrollando a medida que esta trama avanza.
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