Julio C. Piñeiro
Pero me da a mí que el señor Von Trier ha sacado tajada de la delicada situación de la que ha salido (o en la que posiblemente aún esté), incluso se podría hablar de una cierta de forma de victimismo, con la finalidad de restregarnos por la cara toda esta masturbación llena de sus obsesiones más macabras, e intentar, no sólo que nos parezca una obra maestra, sino que nos sintamos culpables en caso de que se nos ocurra dudar de que así se trata.
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