Desde su primera obra cinematográfica, Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929), hasta la última, Ese oscuro objeto del deseo (Cet obscur objet du désir, 1977), la filmografía de Buñuel esta plagada de constantes referencias explícitas e implícitas al catolicismo, doctrina en la que el de Calanda fue educado durante su infancia y adolescencia con los jesuitas de Zaragoza. Así, atendiendo al peso que la religión tiene en sus películas, podemos establecer dos vertientes en su cine: su fase de ateísmo explícito y militante, caracterizado por un exacerbado anticlericalismo y por la representación del pecado, el infierno y un Dios severo y castigador; y su llamado ciclo religioso, formado por Nazarín (1959), Viridiana (1961), Simón del desierto (1965) y La vía láctea (La voie lactée, 1969), en el que la componente religiosa no sólo es explícita, sino que es el tema capital.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
VÍDEO: LUIS BUÑUEL. ATEO GRACIAS A DIOS
Desde su primera obra cinematográfica, Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929), hasta la última, Ese oscuro objeto del deseo (Cet obscur objet du désir, 1977), la filmografía de Buñuel esta plagada de constantes referencias explícitas e implícitas al catolicismo, doctrina en la que el de Calanda fue educado durante su infancia y adolescencia con los jesuitas de Zaragoza. Así, atendiendo al peso que la religión tiene en sus películas, podemos establecer dos vertientes en su cine: su fase de ateísmo explícito y militante, caracterizado por un exacerbado anticlericalismo y por la representación del pecado, el infierno y un Dios severo y castigador; y su llamado ciclo religioso, formado por Nazarín (1959), Viridiana (1961), Simón del desierto (1965) y La vía láctea (La voie lactée, 1969), en el que la componente religiosa no sólo es explícita, sino que es el tema capital.
sábado, 31 de octubre de 2009
EL IMAGINARIO DEL DOCTOR PARNASSUS - The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009) de Terry Gilliam
Así, el personaje de Tony es representado a lo largo del film hasta por cuatro actores diferentes, además de Ledger, Jude Law, Colin Farell y Johnny Depp, este último fantástico durante los pocos minutos en los que participa en la cinta. De hecho, el propio Depp hace referencia durante su discurso, en clara alusión a Ledger, a la inmortalidad de aquellas estrellas que adquieren carácter de mito a raíz de su inesperada muerte. Los geniales Christopher Plumier y Tom Waits completan el reparto de lujo de esta película.
Seguir leyendo...Título: El imaginario del Doctor ParnassusTitulo original: The Imaginarium of Doctor ParnassusNacionalidad: Francia / Canadá / InglaterraDirector: Terry GilliamGuión: Terry Gilliam y Charles McKeownIntérpretes: Heath Ledger, Johnny Depp, Colin Farrell, Jude Law, Christopher Plummer, Lily Cole, Tom Waits, Verne TroyerMúsica: Jeff Danna y Mychael DannaFotografía: Nicola PecoriniMontaje: Mick AudsleyDuración: 122 min
jueves, 29 de octubre de 2009
SEMINCI 2009 - DOC-MUSIC
miércoles, 28 de octubre de 2009
SEMINCI 2009 - SEPTIEMBRE DEL '75 (2009) de Adolfo Dufour

HOMENAJE A UNA LUCHA INCANSABLE
La sección documental de la SEMINCI, Tiempo de Historia, se ha constituido siempre como un atril donde puedan expresar su voz los olvidados, aquellos que nunca coparán la actualidad informativa aunque sus causas claramente lo merezcan.
Éste es el caso de la familia Baena y, en concreto, de Flor Baena, hermana de uno de los cinco últimos ejecutados por el régimen franquista, el vigués militante del FRAP Xosé Humberto Baena. La lucha incansable de Flor Baena y su familia por limpiar el nombre de su hermano todavía continua, pese a esa Ley de Memoria Histórica que no es más que un quimérico e insuficiente remendón a esa verdad a medias que fue la Transición, cuya principal premisa fue hacer del olvido una virtud. Esa es la principal razón de ser del documental denunciante y reivindicativo Septiembre del '75, cuyo director, Adolfo Dufour, equiparó a Flor Baena con las sí célebres madres de la Plaza de Mayo.
Pronto se puede apreciar un arduo y minucioso trabajo de investigación, que se hace ver mediante la inserción de documentos oficiales, periódicos, cartas, etc. Con todo ello, el documental arroja una luz impecable sobre aquello que todos saben pero pocos se han atrevido a profundizar y mucho menos a relatar: las cinco últimas condenas a muerte del franquismo, que fueron a parar a tres miembros del FRAP y dos de ETA, se decidieron literalmente a dedo, ya el número de condenas, como sus destinatarios, como necesarios (para el régimen que daba sus últimos coletazos) chivos expiatorios ante la avalancha de violencia, recíproca, existente durante esos meses, que acabó con la muerte de tres miembros de los cuerpos de seguridad del Estado.

Parafraseando a Esquilo, la violencia es el germen del mal. He aquí la idea controladora del documental. Trata tres niveles de violencia progresivamente y consecuentemente engendrados: la violencia represiva del Estado ante cualquier movimiento reivindicativo o insurgente, la violencia con la que contesta el FRAP cuando toma la controvertida decisión de pasarse a la lucha armada, y finalmente, la pena de muerte, no sólo en este caso concreto sino en cualquier tiempo y lugar.
A partir de testimonios que nos ponen la piel de gallina, cuyos relatores parecen haber vivido el día anterior, nos describen las aberraciones de ese Consejo de Guerra Sumarísimo que acabó con esas cinco ejecuciones: la falta total de garantías, la negación a aceptar cualquier tipo de pruebas (muchas de la cuales hubiesen probado la inocencia de Xosé Humberto), y la aleatoriedad con que se se determinó quienes serían los cabezas de turco.
Ni la insistencia de la familia, que en un acto desesperado se dirigió por correspondencia al mismo Príncipe Juan Carlos, contestando éste que estaba fuera de sus manos; ni la fuerte presión extranjera, con protestas en toda Europa, retirada de embajadas o incluso una llamada personal del Papa Pablo VI al mismo Franco la noche anterior a la ejecución, fueron capaces de lograr el indulto. Mientras tanto, por las calles españolas imperaba ese clima de miedo, miedo a un régimen que quería morir matando, que se le iba el país de las manos. Así pues, cobran una connotación aún más fuerte las archiconocidas imágenes de la intervención de un Franco moribundo en la plaza de Oriente, coreado por cientos de incondicionales (o simplemente gente intimidada por ese clima de miedo), y defendiéndose, a duras penas, con temblores ya evidentes, de todas las acusaciones y condenas extranjeras, alegando todavía a esas alturas los caducos y pueriles postulados de la conjura masónica y la conspiración comunista.
La familia Baena todavía no ha conseguido justicia, pero lo seguirán intentando hasta el final. Tanto su incansable y valiente lucha como el arriesgado empeño de Dufour por enseñársela al público, en una coyuntura política que intenta huir, al contrario que en otros países, de las representaciones críticas del pasado más reciente, fueron dignos merecedores de unos calurosos y sinceros aplausos.
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martes, 27 de octubre de 2009
SEMINCI 2009 - EL ERIZO - Le hérisson (2009) de Mona Achache
Julio C. Piñeiro
Esta producción francesa, dirigida por la debutante Mona Achache, ha tenido una gran acogida en el festival vallisoletano desde el momento de su estreno, dentro de la Sección Oficial, y se constituye como una firme candidata a la Espiga de Oro.
Se trata de una adaptación libre de la aclamada novela de Muriel Barbery, La elegancia del erizo. En la rueda de prensa posterior al estreno en el Teatro Calderón, el pasado sábado, en la que la realizadora estuvo acompañada por la actriz protagonista, Josiane Balasko, afirmó que, al tratarse de una novela muy literaria, valga la redundancia, se tomó la adaptación como un reto. Su intención fue conservar el espíritu de la primera lectura, esa que nos coge por sorpresa, desnudos, que no da apenas tiempo a analizar todos sus entresijos.
Lo que más le llamó la atención del libro original fue el trío protagonista: la joven Paloma (Garance Le Guillermic), la entrañable portera Renée (Josiane Balasko) y el enigmático nuevo inquilino japonés, el señor Ozu (Togo Igawa). Y precisamente en ellos establece los pilares de la narración. Contrapone desde el primer momento a estos tres individuos, introvertidos pero con un gran equilibro interno, con su aburguesado y cínico entorno, formado por seres aparentemente extrovertidos y abiertos pero con un mundo interior totalmente patas arriba.
La pequeña Paloma, desencantada de este mundo en el umbral de la infancia, graba con su cámara casera (versión audiovisual del diario en la novela) a toda la gente que le rodea, sus familiares, sus vecinos, como animales deambulantes por la sabana, como un pez rojo dando vueltas y vueltas en la pecera, metáfora esta última que la directora ha tenido el detalle de representar visualmente, dándole un plus de significación, sobre todo con su reaparición hacia el final del metraje, con una cierta intención anticipatoria. Son precisamente Renée y el señor Ozu los únicos que parecen escapar a esa inquietante tónica dominante, como erizos con duras púas pero sensible y frágil abdomen.
La directora impregna de onirismo y poesía, sin prescindir del necesario aroma revelador, un universo cotidiano encerrado en un edificio que actúa como un cuarto personaje, escondite de sus personajes ante la calle que se presenta como un vivero de aventura pero a la vez peligro, con terribles consecuencias. Crea una fábula atemporal en la que convergen una trayectoria iniciática, la de la niña curiosa e inteligente en los albores de la brecha de la adolescencia, con una concepción radical de la muerte como solución a la vida que le espera, la adulta, que le causa pavor; pero bajo su mirada se nos muestra otra trayectoria, de segundas (o últimas) oportunidades, con el encuentro de dos viudos, solitarios y soñadores que se resisten a caminar solos hacia la vejez. La inesperada resolución de esta segunda trayectoria funciona a modo de homilía para la pequeña Paloma, que de esta manera reinterpreta en un sentido más prudente los conceptos de la vida y la muerte que a su temprana edad ha desarrollado.
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lunes, 26 de octubre de 2009
SEMINCI 2009 - BUSCANDO A ERIC - Looking for Eric (2009) de Ken Loach
Julio C. Piñeiro
Buscando a Eric inauguró el pasado viernes la 54º edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, proyectándose fuera de concurso dentro de la Sección Oficial. A continuación tuvo lugar una rueda de prensa a la que acudieron Paul Laverty, guionista habitual de Loach, y los actores Steve Evets y Stephanie Bishop, protagonistas del film junto al ex-futbolista francés Eric Cantona.
Todo surgió cuando Eric Cantona les propuso a Loach y Laverty, futboleros manifiestos, diferentes ideas para una película en la que él aparecería. Y viendo el resultado, la verdad es que el ex del United ha nacido para algo más que para fútbol. Ya enseñó sus dotes para el espectáculo propiamente dicho (si consideramos que sus acciones en el campo son sólo deporte) en recordadísimas superproducciones publicitarias de marcas deportivas, en las que, ya fuese como capitán y estandarte de una envidiable selección de cracks, o como maestro de ceremonias en la exhibición de posteriores generaciones de dioses del fútbol, derrochaba un carisma y un magnetismo sin igual. Vamos, lo que se dice un auténtico showman.
Se trata de la primera propuesta primordialmente cómica del realizador británico, indiscutible avatar del cine social, político y combativo de calidad. Precisamente a algunos les ha chocado que el tándem director-guionista haya escogido precisamente este momento de crisis para cambiar de registro y ofrecer una visión optimista. Pero, lejos de lecturas políticas sólo pretendidas por una voluntad sensacionalista, este optimismo (que de alguna manera está presente en toda su filmografía en forma de consecución de una estabilidad aceptable) no es ni mucho menos gratuito y escapista, sino que parte de un problema real, personal e intimista, posiblemente más intenso y, por supuesto, universal, que muchos problemas sociales y políticos concretos.
El protagonista, Eric Bishop, cartero de Manchester y forofo del United, está pasando por un mal momento sentimental y familiar, al que responde arisco y encerrado en sí mismo. Hasta que aparece su ídolo y tocallo, el mismísimo 'The King' Cantona, personificando a su voz interior que, con un inglés afrancesado, le enseña a apoyarse en los demás, a dejarse ayudar, para así salir de su crisis personal.
Es un película de respuestas, un rito de tránsito caracterizado por la camaradería, el espíritu de grupo, la redención, la confianza en uno mismo y en los demás, y la búsqueda de la dignidad. No se basa en el endiosamiento del ídolo, al que por el contrario dibuja entrañable, con sus propios defectos (genial el momento en que hace sonar la trompeta sin demasiado virtuosismo), anti-ególatra (cuando le confiesa a Eric que su mejor momento fue un excelente pase a un compañero, más que cualquier gol) y como forma que toma la propia conciencia para que así se le escuche.
Tampoco es un film que hable de fútbol, sino que toma de este deporte/espectáculo de masas la gran devoción, pasión y sentimiento colectivo que a él están ligados. Todo ello se amalgama en esa memorable secuencia en la que cinco autobuses de 'Cantonas' destrozan la casa del mafioso local (un personaje muy reconocible en las historias de Loach) y lo avergüenzan para que así deje en paz a uno de sus compañeros: todos para uno, y uno para todos.
Aunque sí dedica un homenaje a esos equipos modestos, de barrio (cuando mencionan al FC United), que representan la garra, la entrega y el coraje, frente al mediatismo, el divismo y las grandes cifras de los gigantes del fútbol moderno. En la rueda da prensa, Paul Laverty no olvidó unas 'dedicatorias' para los magnates que se han hecho con el control de históricos del fútbol, como Glazer, actual propietario del United, Abramovich (Chelsea) o incluso Florentino Pérez (Real Madrid).
Se trata, en definitiva, de una divertida y entrañable historia sobre de la aceptación de uno mismo y la superación de los problemas personales con la ayuda por los demás, un alegato en contra del individualismo, y como un grupo unido es más fuerte que la suma de sus integrantes. Como en el fútbol, el juego en equipo prima sobre las individualidades.
Título: Buscando a Eric
Título original: Looking for Eric
Dirección: Ken Loach
Guión: Paul Laverty (idea original de Eric Cantona)
País: Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, España
Reparto: Steve Evets, Eric Cantona, Stephanie Bishop, Lucy Jo Hudson, Gerard Kearns, Stefan Gumbs
Fotografía: Barry Ackroyd (B.S.C.)
Dirección Artística: Fergus Clegg
Vestuario: Sarah Ryan
Música: George Fenton
Duración: 119 min
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viernes, 23 de octubre de 2009
YO, TAMBIÉN (2009) de Álvaro Pastor y Antonio Naharro
DIFÍCIL NO ESTAR
DE ACUERDO
Eloy Domínguez Serén
Probablemente la siguiente afirmación suene de lo más paradójica, pero creo que el mayor reproche que se puede hacer a Yo, también es que difícilmente puede no gustar y/o complacer. La película de Álvaro Pastor y Antonio Naharro conmueve, emociona, solidariza... Uno sale de la sala de cine sintiéndose un poquito más optimista, tolerante y vital que cuando entró. Como se suele decir, es un producto que funciona. Es así porque cada uno de los elementos del film ha sido seleccionado y dispuesto de modo que impide cualquier desacuerdo con sus argumentos. No hay segundas lecturas ni discusiones posibles y, a pesar de ser una obra innegablemente valiente, es lo bastante políticamente correcta como para evitar cualquier tipo de controversia.
Honestamente, creo que la sencillez con la que genera unanimidad esta película podría llegar a ser contraproducente en relación al mensaje que se pretende transmitir. Todo se nos ofrece ya digerido, de modo que nos limitemos a contemplar y asentir con la cabeza. Aquello que no requiere de un esfuerzo por parte del espectador difícilmente logra remover más allá de la superficie y las buenas intenciones se quedan… en eso, en sólo buenas intenciones.

En el aspecto social, por lo tanto, el mensaje es aceptado, compartido, apropiado, correcto… sin más. Sin embargo, en el plano cinematográfico Yo también está plagada de virtudes, comenzando, por supuesto, por su protagonista Pablo Pineda, vencedor del premio al mejor actor en la pasada edición del Festival de San Sebastián. Resulta pasmosa la capacidad de Pineda para meterse al espectador en el bolsillo desde la primera secuencia del film. El personaje de Daniel resulta fascinante por su vitalidad, optimismo y bondad, pero, por encima de todo, adoramos el exquisito sentido del humor de quien se define como un “síndrome de Down de los pies a la cabeza”. Su líneas de diálogo destilan ingenio, honestidad y picardía, pero también el dolor de quien lucha por ser respetado como cualquier otro semejante.
Por su parte, Lola Dueñas, también premiada en Donosti, está sensacional en su papel de mujer desencantada, herida y vacía. De hecho, el gran acierto de esta película es el buen gusto con el que hace creíble una trama que podría caerse por su propio peso, pero que, sin embargo, convence gracias al magnetismo de la pareja protagonista, maravillosa en las deliciosas escenas de intimidad, amistad y cariño mutuo que comparten a lo largo del film.
Título: Yo, también
Dirección: Antonio Naharro, Álvaro Pastor
Reparto: Pablo Pineda, Lola Dueñas, Joaquín Perles, Teresa Arbolí, Pepe Quero, Roma Calderón
Guión: Álvaro Pastor, Antonio Naharro
Fotografía: Alfonso Postigo
Montaje: Nino Martínez Sosa
Duración: 105 min.
jueves, 15 de octubre de 2009
ÁGORA (2009) de Alejandro Amenábar
EL CIELO SOBRE ALEJANDRÍA
Eloy Domínguez Serén
A pesar de que durante los últimos años se ha establecido una asociación implícita entre los términos ‘fundamentalismo’ e ‘islámico’, la definición de fundamentalismo implica todo posicionamiento radical que imponga los principios de una doctrina o ideología como inamovibles y absolutamente verdaderos. Así, aplicado a la religión, el fundamentalismo supone el sometimiento a la literalidad e infalibilidad de los libros sagrados. Esta intransigencia extrema es el detonante de la escena clave de Ágora, en la que Cirilo, obispo de Alejandría, lanza un durísimo alegato contra la mujer a través de la lectura de un pasaje de las sagradas escrituras.
Esta secuencia es el punto de confluencia de dos tramas que, hasta ese momento, habían avanzado de modo paralelo, aunque no estrictamente interdependiente. Por un lado, el progresivo alzamiento del sectarismo y fanatismo cristiano en la Alejandría del siglo IV d.C. Por otra parte, el retrato hagiográfico de una filósofa que dedica su vida a la astronomía. Por lo tanto, la importancia del discurso de Cirilo es la de aunar diferentes tesis expuestas en el film: la caída del esplendor clásico en detrimento del fanatismo religioso, la derrota del pensamiento empírico frente al fundamentalismo y el bloqueo a las libertades de la mujer a través de doctrinas intolerantes.

En los tres casos podemos establecer sendas analogías con preocupantes circunstancias actuales, incluso a través de la vigencia de acciones tan espeluznantes como la lapidación. En este sentido, la metáfora es irreprochable. Sin embargo, más allá de lo simbólico, ambas tramas se caracterizan por un tono frío, distante y excesivamente explicativo y didáctico. La historia no engancha ni emociona y difícilmente entretiene. La propuesta tiene la virtud de desvincularse de la mera espectacularidad de este tipo de superproducciones, pero tampoco resulta efectiva en su búsqueda de trascendencia. En este contexto, los personajes son un mero vehículo para articular la materialización de la barbarie, carecen de profundidad e imposibilitan la empatía, hasta el punto de que incluso la protagonista Hypatia (Rachel Weisz) se antoja apática.
En términos generales el resultado de Ágora es insuficiente y los trazos de genialidad que han definido a Amenábar a lo largo de su carrera apenas se contemplan en la majestuosidad con que se reconstruye la mítica Alejandría o la excelente ambientación del ocaso de una de las más esplendorosas civilizaciones de la historia de la humanidad.
Título: Ágora
Dirección: Alejandro Amenábar
Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil
País: España, EEUU
Reparto: Rachel Weisz, Max Minghella, Oscar Isaac, Michael Lonsdale
Fotografía: Xavi Jiménez
Vestuario: Gabriella Pescucci
Duración: 126 min.







