lunes, 31 de mayo de 2010

Series de TV - PERDIDOS (LOST) - Series Finale



EMOTIVIDAD A FALTA
DE RESPUESTAS
Julio C. Piñeiro

Una semana después, el controvertido y esperado y final de Lost sigue dando que hablar, y así lo hará durante mucho tiempo. Lejos de ceñirnos a la reseña de turno, hemos preferido ir más allá, y elaborar una crónica medianamente global de las reacciones, realizando un compendio selectivo de una semana de buceo por una parte, aún minúscula pero significativa, de la intensa y prolífica actividad que el gran final en particular, y la última temporada en general, han suscitado en multitud de webs, generalistas o especializadas, innumerables foros y blogs o variopintos grupos y páginas de Facebook, pero siempre bajo la óptica de un claro posicionamiento y huyendo de la ambigüedad.
The end logró el récord de audiencia de la serie en EEUU, con 13,5 millones de personas de media (15,3 millones en la última media hora). Eso sí, lejos del adiós de Seinfeld (76 millones) o Friends (52 millones).
La inevitable decepción
La innegable verdad es que, no tanto el capítulo en sí, sino su secuencia final, me cautivó en el momento, y no he sido el único. Supone la culminación de esos momentos emotivos colectivos, que representaban esos reencuentros en la playa, cada vez que algún personaje volvía sano y salvo de alguna expedición en busca de respuestas. Esa enigmática realidad alternativa resultó ser un especie de limbo atemporal, de lugar místico, o cósmico, en el que van a para todos. Así, esa recurrente sentencia de “live together, die alone” se transforma en live together, die together, con todos (o casi todos) caminado juntos hacia el más allá. Todo un homenaje final a los personajes de la serie, un guiño a los primeros compases de su estancia en una isla que los marcó para siempre. Entertainment Weekly destacó la «épica» de este último episodio unida a la emoción sentida por el espectador al recordar la ficción desde el inicio, con la llegada de aquellos personajes que se habían marchado. Aprovecharon ese "limbo" para que tuviéramos algo parecido a un final feliz y que pudiéramos despedirnos de los personajes que durante 6 temporadas nos tuvieron enganchados. En ese lance final, fue clave, como tantas veces, la excelente música de Michael Giacchino, que sin duda se constituyó desde el inicio como uno de los pilares del éxito se la serie.

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domingo, 30 de mayo de 2010

FALLECE DENNIS HOPPER


EL ÚLTIMO NIÑO MALDITO
DE HOLLYWOOD


Maximiliano Curcio


Su carácter indomable, sus excesos con las drogas, sus infernales matrimonios, su talento polifacético, sus papeles de villano antológicos y muchas otras cualidades más convirtieron a Dennis Hopper a lo largo de medio siglo de trayectoria en uno de los artistas más prolíficos de Hollywood y en una de las personalidades más misteriosas. Aunque la historia diga lo contrario y se empecine en negarlo, aunque sea uno de los interpretes menos valorados, aunque su conducta volátil lo convirtiera en un proscrito para la industria. Seria injusto recordar a Dennis Hopper solo como uno de los intérpretes secundarios más brillantes. Su trascendencia va más allá. Y puede comenzar a percibirse a través de esa mirada profunda, intrigante e intimidante. Hopper redefinió a su paso el término versatilidad. Salvando las distancias, así como un Orson Welles contemporáneo.

Lideró una camada de bad boys de Hollywood surgida mediados de los años ’60: Warren Beaty y Jack Nicholson fueron dos de ellos. Ellos fueron los encargados de abrirle las puertas a una nueva generación, que se sacudía el polvo de la guerra de Vietnam y que recibía con los brazos abiertos a un cine que se renovaba en géneros, temáticas, realizadores y estrellas. De una genialidad única, que combino genuinas destrezas artísticas, inquietudes culturales, pasión por su profesión y una rebeldía innata propias de los tiempos de Woodstock y el flower power.

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jueves, 27 de mayo de 2010

SUCEDIÓ UNA NOCHE - It happened one night (1934) de Frank Capra


UN FINAL FELIZ QUE
RESIGNIFICA UNA ÉPOCA

Maximiliano Curcio

Para Frank Capra Sucedió una Noche (It Happened One Night, 1934) fue su primera incursión en un subgénero que por entonces mostraba destellos de crecimiento y se asentaba como un lenguaje cinematográfico recurrente y redituable, la screwball comedy. La comedia por entonces surgió como un genero escapista, un medio viable para resucitar el amor propio del individuo norteamericano vapuleado por la crisis, Sucedió una noche es un estandarte de ese pensamiento, una denuncia social disfraza de comedia de enredos. El film es un modelo de las comedias de enredo de Hollywood, precursa del subgénero de screwball comedy, ese tan transitado terreno de la comicidad que abordaba la batalla de sexos y la irremediable atracción entre opuestos. Puede también verse como una road movie romántica, que desafía varias de las censuras de la época exponiendo prejuicios sociales sobre la religión, la moral y el sexo, toda una afrenta a aquellos años donde el cine estaba condicionado en sus expresiones liberales por el Codigo Hays.


Así el film se presenta entre cazadores de fortunas, amores no correspondidos, búsquedas de primicias y recompensas millonarias. Un rubro fílmico asociado a comedias populares de aquellos años teniendo a figuras de la época como Spencer Tracy y Katherine Hepburn como abonados al genero que encuentra en este Sucedió una Noche a un clásico digno de sumarse a una ilustre lista de ejemplares, nada menos que en la posición de pionera. Un dato mas para rescatar en el tiempo y que enriquece el enorme valor de esta película: es en la historia de Hollywood junto con Alguien voló sobre el nido del cuco (1974) y El Silencio de los Corderos (1991) las únicas que se llevaron el Oscar a Mejor Película, Director, Actriz, Actor y guión en una misma entrega.

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martes, 25 de mayo de 2010

EL DÍA DE LA BESTIA (1995) de Álex de la Iglesia


LA AMBIGÜEDAD DEL MAL

Blanca Paz García

Cínica, crítica y cómica, estos son los tres adjetivos que se ajustan con mayor precisión a El día de la bestia, primer éxito comercial del director vasco Álex de la Iglesia, quien declaró sobre la misma haber sido la película que más alegrías le ha proporcionado.

Si Acción mutante (1993) se sustenta en la represión y la marginalidad, El día de la bestia gira en torno a la idea del fracaso social en gran parte propiciado por la mentira mediática en la que se vivía a mediados de los noventa y en la que aún seguimos inmersos. La puesta en escena plasma también está idea de consumismo loco plagando la diabólica noche madrileña de luces de neón procedentes de anuncios publicitarios: llega a su máxima expresión cuando los tres protagonistas intentan escapar del apartamento a través del conocido anuncio de Schweppes situado en Gran Vía. Los medios de comunicación transmiten unos valores que ciegan a la población de tal manera que no reconoce el Mal aunque lo tengan delante de los ojos ya que, por culpa de los estereotipos, lo verá donde no esté.

El protagonista es Ángel, un catedrático de la Universidad de Deusto, que está convencido de que el Anticristo nacerá en Madrid a las doce de la noche del 25 de diciembre de ese año. Ángel quiere eliminarlo, pero ignora el lugar del alumbramiento. El protagonista pertenece a la sociedad hegemónica y, al ser clérigo católico, mediante él, se representa a esa parte de la misma.

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viernes, 21 de mayo de 2010

ESPECIAL STAR WARS


LA MASIFICACIÓN DEL
CINE DE GÉNERO


Julio C. Piñeiro

En el imaginario de todo amante o aficionado al cine se reserva un lugar especial para la década de los '70, aquel mágico decenio en el que La Industria, o sea, Hollywood y su entorno, fueron tomados y comandados por cineastas que bebieron de la época dorada del cine de autor en Europa (focalizada especialmente en las cinematografías italiana y francesa), sin olvidarse de la obligada referencia didáctica de los maestros orientales, con el emperador Kurosawa a la cabeza. Con estos ingredientes, y una política de estudios propicia, la resaca de la revolucionarios '60 se convirtió en la mejor cosecha del cine estadounidense, aquel que sí llegaba a todas y cada una de la salas del mundo.

Nos vienen a la cabeza los nombres de Coppola, Scorsese, Bogdanovich, Cimino, y un largo etcétera. Pero al mismo tiempo, iba germinando una tendencia, coetánea pero espiritualmente diferente y puede que incluso opuesta, que de alguna manera, más bien impremeditada, acabaría por revertir la tendencia y fijar las bases de la política de producción actual. Hablo, cómo no, de las figuras de George Lucas y Steven Spielberg, cuya cultura fílmica residía más en el cine de género (ya fuese en forma de producción de serie B como en formato televisivo) que en las cinematografías de autor extranjeras de las que bebieron sus contemporáneos. Así, sus películas no llegaron a ser las obras maestras del momento (quizás tampoco lo ambicionaban) pero sí cambiaron para siempre la industria, y sobre todo (ciñéndose a lo estrictamente cinematográfico), la manera de concebir el cine de género, especialmente el de ciencia-ficción.

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miércoles, 19 de mayo de 2010

TWO LOVERS / Los Amantes (2008) de James Gray


EL CAMINO MENOS TRANSITADO

Eloy Domínguez Serén

La literatura, el teatro y el cine nos fascinan, nos conmueven y nos emocionan porque poseen la excepcional virtud de introducirnos allí donde nadie puede adentrarse: en la recóndita intimidad de los seres humanos. Sin embargo, el deleite voyeurista intrínseco al lector/espectador no se satisface al traspasar el linde entre lo personal y lo íntimo, sino al sensibilizarse con las vivencias que presencia al cruzar ese límite.
Muchos personajes e historias logran generar interés, afinidad o empatía, pero son escasas las ocasiones en que consiguen realmente despertar en nosotros una verdadera implicación emocional.
Mi aspiración como apasionado espectador de cine no es la de contemplar una película, sino la de interiorizarla, habitarla, respirarla y compartirla. En definitiva, vivirla. Por ese motivo, doy las gracias a James Gray por haber filmado Two Lovers.

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WALL·E (2008) de Andrew Stanton (III)


WALL·E: CLASICISMO
POSMODERNO

Germán Muñoz

Capítulo III: Posmodernidad: crítica y condicionante
La Posmodernidad, tal y como la describe Jean Baudrillard, es el tiempo de “la miniautirización, el telemando y el microprocesado del tiempo, los cuerpos, los placeres” (Baudrillard, 1985:191). Tras la muerte de Dios anunciada por Friedrich Nietzsche, los metarrelatos que hasta la fecha aportaban respuestas absolutas a las grandes preguntas del mundo se han desvanecido y, en su lugar, aparecen nuevos cultos, como el culto al cuerpo, gozar del “aquí y ahora”, entre otros. Estos nuevos relatos hacen renacer la idea del yo: el individuo deja de creer en los ideales colectivos y se refugia en su propio ser de una sociedad agresiva que reprime las pulsiones del ser humano.
Este contexto social es el que se pone de manifiesto en Wall-e y que es atacado fuertemente. Una sociedad fundamentada exclusivamente en el capitalismo y en la que no existen unos valores sólo puede desembocar en un proceso de alienación del individuo. El mundo propuesto en Wall-e no deja de ser otra distopía muy en la línea de las propuestas de Aldous Huxley en Un mundo feliz y George Orwell en 1984. La humanidad está destinada al fracaso, a la destrucción.

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LA DILIGENCIA - The Stagecoach (1939) de John Ford


LAS HUELLAS DEL OESTE

Maximiliano Curcio

Seria injusto decir que La Diligencia (Stagecoach, 1939) inauguró el género western. Por otra parte no seria cierto y estaríamos olvidando otras producciones que forman parte de la historia del género. Sucede que La Diligencia es la primera gran película de westerns y con este film John Ford sentó las bases y tradicionalismos que caracterizarían al género por mucho año combinando suspenso, acción, drama y situaciones humorísticas en medio de personajes bien delineados y con una historia que para amantes del género lo tiene todo. El género del western había plantado su semilla inaugural con Asalto y Robo a un Tren (The Great Train Robbery, 1903), considerada la primera película ficcional de Hollywood. Años más tarde El Caballo de Hierro (The Iron Horse, 1924) de John Ford seria una suerte de western fundacional en cuanto a sus códigos de género más evolucionados e innovadores.

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