domingo, 25 de julio de 2010

EMMYS 2010: LA QUINIELA


DE STERLING COOPER AL
WILLIAM MCKINLEY


Julio C. Piñeiro


A estas alturas, el que más y el que menos ya sabrá por dónde van los tiros con las nominaciones a los Primetime Emmy Awards, los galardones más importantes de la televisión norteamericana. Mad Men, que hoy estrena su 4º temporada, en drama, y Glee, revelación del año, en comedia encabezan las quinielas, con un total de 17 y 19 nominaciones, respectivamente. Perdidos, en el año de su despedida, aparece hasta en 13 ocasiones, algo que, de alguna manera, se explica en base al mismo principio que hizo a la tercera y última entrega de El señor de los anillos arrasar en los Oscars de 2004. Aunque, si el jurado no ha perdido la cordura (o no se deja embaucar por un enfurecida y numerosa horda de fans), y por el bien de la ficción televisiva de calidad, esta importante presencia de la isla de Abrams, Lindelof y Cuse será más bien testimonial, y de llevarse algún galardón, será en algún apartado técnico, a modo de consolación.

El éxito abrumador de Glee es a todas luces sorprendente e inesperado. Y aunque la fórmula de institutos, adolescentes y profesores es casi tan antigua como la propia televisión, con infinitas reinvenciones y reediciones, y la comparativa con High School Musical es inevitable, la verdad es que la posibilidad de introducir el musical en una serie para un medio generalista y de primer orden como es la Fox, sonaba cuando menos cuestionable. Y pese a lo estereotipado de sus personajes y tramas, la intensidad de sus momentos musicales y la acertada recurrencia de cameos de artistas invitados de todo tipo, han encandilado al público estadounidense, hasta tal punto de que ya se ha anunciado una tercera temporada cuando la segunda aún no llega hasta septiembre.

Sus diferencias antipódicas con la favorita en el apartado de drama, Mad Men, resultan altamente significativas y dan cuenta de varios aspectos relacionados entre sí. Ya no sólo la clásica oposición Costa Oeste/Costa Este, o de manera simplificada, Los Ángeles/Nueva York, sino también, y mucho más importante, la dicotomía entre dos concepciones completamente dispares de la ficción televisiva, la clásica y la moderna. La primera, como podréis suponer, la tenéis en Glee, con una fórmula mucho más tradicional, condescendiente y estereotipada, una revisión de la telecomedia adolescente hibridada con un género clásico en plena resurrección, el musical (y ésto resulta algo paradójico si tenemos en cuenta que su creador, Ryan Murphy, fue también el responsable de la políticamente superincorrecta Nip/Tuck).

En cambio, los cínicos y viperinos publicistas de Mad Men representan esa nueva era de la ficción televisiva, esa nueva tendencia en las series, iniciada y madurada por los canales de cable premium, y en especial la HBO, que priman la calidad en los guiones, una dirección de actores meticulosa y un notable grado de riesgo en el tono y la temática. Así, de manera análoga, tenemos la última de esas diferencias: un medio generalista, mainstream, asentado y perteneciente a un gran gigante empresarial, como es la Fox, y un canal de cable, con público más especializado, y mucho mayor atrevimiento en sus contenidos, que es la AMC, un canal que, aparentemente desde la nada se ha convertido en todo un referente en la ficción serial de los últimos años, con la serie aquí mencionada y con la igualmente excelente Breaking Bad, también presente en los apartados más importantes, además de sus apuestas para la próxima temporada, Rubicon y The walking dead, que prometen pisar fuerte.

Antes de dar nuestros candidatos a las principales categorías, sería interesante analizar el número de nominaciones que se ha llevado cada canal. La HBO, como muchos podrías adivinar, se lleva la palma de lejos, pero en esta edición, y de alguna manera, en todas desde que finalizó Los Soprano, sus principales bazas no están en las series (donde sólo está representada por la atípica e informal True Blood, en el drama, y la más longeva e “improvisada” El show de Larry David, en la comedia), sino en las miniseries (con la aclamada The Pacific, que sólo una hecatombe privará de llevarse un buen puñado de estatuillas) y en los telefilms (hasta tres títulos: You don't know Jack, The special relationship y Temple Grandin). Las siguientes en la lista, muy cercanas entre sí, son las tradicionales majors, ABC, CBS, NBC y Fox, en ese orden. El canal de cable Showtime aparece esta vez más alejado: Californication siempre ha sido ignorada por los académicos (de hecho, no ha recibido ni una sola nominación este año), y tanto Dexter como Weeds, sus estandartes, no tienen la relevancia que tenían cuando empezaron, al menos, no de cara a los galardones; sin embargo, su debutante Nurse Jackie se ha colado entre las candidatas a Mejor Serie de Comedia.

Mejor Serie de Drama: en la AMC deben de estar con una gran sonrisa en la cara. Y es que, por segundo año consecutivo, Mad Men y Breaking Bad son las grandes favoritas. Todo apunta a que la serie de Matthew Weiner, el que fue una de las principales almas creativas de Los Soprano, se lleve, por tercer ño consecutivo, el mayor de los honores (a sólo uno de igualar a El ala oeste de la Casa Blanca, Canción triste de Hill Street y La ley de Los Ángeles). Y más que merecido, por su excelencia tanto a la hora de reflejar los recovecos e hipocresías de la segunda edad dorada de la sociedad norteamericana, como los conflictos, tanto profesionales como personales, de un entorno tan competitivo (y muchas veces, destructivo) como el de la publicidad. Además, esta vez no pinta que se vaya a quedar de nuevo sin el premio al Casting, que en las pasadas ediciones le fue arrebatado por True Blood (que repite nominación) y Daños y perjuicios. Larga vida a Don Draper.

Mejor Serie de Comedia: pocos dudan que Glee estará dentro del sobre el próximo 29 de agosto. Igualmente con la correspondiente categoría de Casting. El reinado de Rockefeller Plaza parece haber llegado a su fin, incluso para Alec Baldwin y Tina Fey. Ni siquiera el más que probable inminente fin de The Office ante la marcha de Steve Carell amenazan la noche triunfal de los “chicos de la L”.

Mejor Miniserie: The Pacific. Sucesora de la ya elevada a los altares Hermanos de sangre. La serie más cara de todos los tiempos. Un nuevo enfoque ante uno de los frentes menos explorados de la II Guerra Mundial, cuyos relatos nunca son suficientes, ni mucho menos definitivos. Sí, la HBO se ha vuelto a superar.



Mejor Actor: aún hoy al abrir los ojos nos resulta sorprendente e impredecible que el que fuera “cabeza de familia” de loca casa de Malcolm, esté a día de hoy partiendo la pana interpretando a un profesor de química enfermo de cáncer que se “pluriemplea” en la industria de la droga. Pues eso, Bryan Cranston consumará su triple corona, de manera consecutiva (algo que hasta el momento, en el apartado de Drama, sólo logró Bill Cosby por Yo, espía) y excelentes actores como Jon Hamm, Hugh Laurie o Michael C. Hall (vigente ganador del Globo de Oro) volverán a quedarse compuestos y sin novia. La presencia de Matthew Fox es meramente testimonial, e incluso se podría decir que regalada.

En la comedia, el pronóstico se antoja más complicado. Quizás Steve Carell, por su anunciada marcha de la serie que lo ha encumbrado, parte con más papeletas. O quizás Alec Baldwin, por no variar (sería su tercera estatuilla consecutiva). Puede que la popularidad de The Big Bang Theory dé un empujoncito a Jim Parsons, o incluso que el “efecto Glee” arrastre también a su protagonista, Mathew Morrison.

Mejor Actriz: seguimos con tripletes. Glenn Close puede completar el suyo por su tercera temporada encarnando a la implacable fiscal Patty Hewes en Daños y perjuicios. Sólo se lo podrá arrebatar la Julianna Margulies por The Good Wife (que asalta al galardón por quinta ocasión tras las cuatro nominaciones fallidas consecutivas por Urgencias). Primera nominación para January Jones (la representante de Mad Men la pasada edición fue Elisabeth Moss, que este año opta como Actriz de Reparto), y quinta para Kyra Sedgwick, que con mucha probabilidad se quedará de nuevo en el asiento.

En cuanto a la categoría de Comedia, si consideramos que, desde Patricia Heaton por Todo el mundo quiere a Raymond, ninguna intérprete ha repetido de un año para otro, la mejor situada es Edie Falco. Ya consolidada en el drama, con estatuillas incluidas, tras haberse metido en la piel de Carmela Soprano, cambia de registro con Nurse Jackie, donde interpreta a lo más parecido al Dr. House sin cromosoma Y.

Mejor Actor de Reparto: aquí es donde más se puede notar el efecto “finale” de Perdidos, ya que son los únicos galardones con cierto peso que se puede llevar. Lo cierto es que los méritos de Michael Emerson y Terry O'Quinn (con sendas estatuillas en ediciones pasadas) no son nada desdeñables, tras una última temporada en la que, entre flash-sideways y reencarnaciones de humos, han tenido que redimensionar sus personajes y realizar un esfuerzo interpretativo mayor. Aunque, por otro lado, también se hace esperar el reconocimiento a Aaron Paul por su réplica, como “compañero de fechorías”, al profesor Walter White.

En el apartado cómico, Neil Patrick Harris, o sea, el tronchante Barney Stinson, espera que a la cuarta vaya por fin la vencida. Sin embargo, la presencia de hasta tres nominados por la debutante Modern Family pueden privarle de nuevo de la gloria, con el galardón yéndose a las manos de Ty Burrell, Jesse Tyler o Eric Stonestreet.

Mejor Actriz de Reparto: lugar donde Mad Men tiene más posibilidades de triunfar en el aspecto interpretativo. Las chicas que han sabido triunfar en un entorno dominado por los hombres, merecen su premio. Elisabeth Moss y Christina Hendricks tendrán en Rose Byrne a su gran rival. Me intuyo que será la diva pelirroja quien suba al escenario. Se ha convertido en toda una sex symbol, una de las mujeres más deseadas del momento, y un galardón puede suponer un punto de inflexión en su carrera.

Pero las chicas también nos hacen reír. El desarrollo coral de Modern Family le vale la presencia de dos de sus actrices (Julie Bowen y Sofia Vergara), pero va a ser el año de Glee, y por tanto, el nombre de Jane Lynch estará escrito en el sobre.

Intérpretes invitados: una categoría siempre curiosa, llena de anécdotas, y con límites no siempre bien definidos. El gusto de Glee por los cameos la hace favorita con diferencia. Pinta bien la cosa entonces para Kristin Chenoweth y Neil Patrick Harris, que puede que finalmente acaba llevándose un Emmy pero no como Barney Stinson. Este último tiene como gran competidor a Jon Hamm por su cameo en Rockefeller Plaza. Por algo a estos apartados los llaman “de consolación”.

En el apartado de drama, John Litgow parece no tener rival. Su excelente papel como Trinity Killer, sanguinaria, meticulosa y bipolar némesis de Dexter Morgan, lo vale, y mucho. En cuanto a las mujeres, pese a que no puedo ocultar mi cariño hacia Juliet Burke (y siempre odiaré a Lindelof y Cuse por haberla eliminado, y de esa manera), su intérprete, Elizabeth Mitchell, lo tendrá muy crudo para imponerse a actrices de la talla de Sissy Spacek (Big love) o Lily Tomlin (Daños y perjuicios).


Éste es nuestro pronóstico. Quién quiera hacer apuestas, que sepa que tiene más de un mes de plazo. Hasta entonces, tenéis todo el tiempo del mundo para disfrutar de estas series y de muchas otras. Aviso a navegantes: recordad que hoy se estrena la 4º temporada de Mad Men y que llega un nuevo episodio de True blood... tranquilos, es verano, se pueden hacer “malas cosas”.

Nominaciones a las categorías principales

Lista completa de nominados

6 comentarios:

Giacinto dijo...

Hola.
Tambien creo que Mad Men repetira premio éste ano, Al igula que Bryan Cranford y Glenn Close (Para mí se lo merece mucho más que Marguiles. Si bien éste temporada no tuvo el material que tuvo en las pasadas, sigue siendo mejor que ésta última). Yo soy de los que cree que en Actriz de comedia repetira premio Toni Collette, aunque la nominación de Nurse Jackie a serie de comedia muestra que ha gustado. Me gustaria mucho ver a Martin Short ganando el Emmy a actor de reparto, aunque lo mas probable es que sea para Emerson.

Saludos,

Julio C. Piñeiro dijo...

Coincido contigo en casi todo. Si creo que Edie Falco ganará a Toni Collette será por su cambio de registro.

De los "losties", creo que ganará Terry O'Quinn, que en la (lamentable) última temporada tuvo que redimensionar su interpretación, al estar encarnando varias versiones diferentes de su personaje.

Begoña dijo...

Aunque estoy de acuerdo en que Mad Men ganará el premio a la Mejor serie de Drama, creo que la Mejor Comedia no será para Glee, sino para Modern Family. Aparte de que personalmente me gusta bastante más, indagando un poco en sitios estadounidenses parece que tiene más apoyo del que parece. El premio más claro para Glee quizá lo veo en la secundaria de Comedia.

Enhorabuena por el post

Julio C. Piñeiro dijo...

Pues puede ser. Pero el "vendaval Glee" me parece tan imparable,...

Además, las academias (tanto la de cine como la de TV) no miran con recelo algún que otro giro conservador en sus premios Ten en cuenta que es la oportunidad de consolidar la vuelta de un género clásico y la ficción de adolescentes "de calidad".

Begoña dijo...

Por ahí me has ganado, la verdad es que tienen toda una oportunidad. Respecto a secundarios de drama creo que ganará O'Quinn, pero a Aaron Paul también lo veo fuerte... Lo de Bryan Cranston revalidando me parecería muy justo pero, ¿puede ser este el año de Dexter? (Reconozco aquí mi debilidad por Michael C. Hall)

Julio C. Piñeiro dijo...

Hay tanto talento este año (y otros) en la categoría de mejor actor de drama, que cualquier resultado sería justo. Bueno, no conozco el trabajo de Kyle Chandler porque no he visto nunca FNL (aunque sé que debería), y me parecería insultante, con todos los respetos, que se lo llevase Matthew Fox, máxime con tanta carne en el asador como este año.

Jon Hamm, Bryan Cranston, el siempre genial Hugh Laurie o Michael C. Hall (soy fanático de Six Feet Under, también lo adoro) serían todos justos ganadores. Pero creo que el padre de Malcolm está un peldañito de nada por encima.