miércoles, 10 de febrero de 2010

LA CARRETERA - The Road (2009) de John Hillcoat


NO ES PAÍS PARA NADIE

Eloy Domínguez Serén

¿Por qué dar un paso al frente cuando el horizonte no revela más que un gris desierto de muerte y devastación? ¿Cómo ser humano cuando la humanidad ha dejado de existir? ¿Qué hacer cuando ya no hay que hacer? ¿Cómo vivir estando ya muerto? Son sólo algunas de las hipótesis que Cormac McCarthy plantea en su sobrecogedora, portentosa e intimidante novela La carretera, ganadora del Premio Pulitzer de novela en el año 2007.
La carretera es una suerte de infausta epopeya posmoderna, una desgarradora historia de amor y sacrificio paterno-filial, una lúcida y cáustica reflexión del principio de homo homini lupus. Un hombre y su hijo emprenden su particular éxodo sobre las ruinas de una civilización extinta, enfrentándose al galopante acecho de la muerte.

Padre e hijo peregrinan sobre un tenebroso yermo asolado, combatiendo el hambre, el frío y la enfermedad bajo el lacerante recuerdo de un pasado que se desvanece en sus atormentadas memorias.
Vagan hacia el sur, siempre hacia el sur, aferrándose a un destino incierto donde, tal vez, subsista algún resquicio de vida. La densa y mortecina ceniza lo envuelve todo, anunciando el fin de los tiempos.
No hay tiempo, ni espacio, tan sólo “segmentos de carretera entre árboles muertos”. Una carretera por la que transitan famélicos antropófagos tribales, sanguinarios, inhumanos.
El padre, pertinaz, suspicaz, osado, desesperado, dispuesto proteger a toda costa a su vástago, su compañero, su “garantía”. “Si él no es la palabra de Dios, Dios no ha hablado nunca”, dice el hombre.
¿Por qué no volarse los sesos como han hecho los demás?, pregunta una lánguida Charlize Theron al descorazonado Viggo Mortensen antes de ser engullida por la profunda oscuridad de un bosque letal.
“Dios no existe y nosotros somos sus profetas”, sentencia en la obra literaria el personaje del viejo moribundo, encarnado por un estremecedor Robert Duvall en la valiente, noble y notable adaptación cinematográfica de John Hillcoat.
El realizador australiano atina al abogar por la fidelidad a la obra del autor de No es país para viejos y se ampara en la complicidad del talento de Viggo Mortensen y Javier Aguirresarobe. El actor realiza una labor inconmensurable como el severo, obstinado y tierno guardián del convincente e inocente Kodi Smit-McPhee. Las conmovedoras actuaciones de ambos son enfatizadas por un magnífico trabajo de maquillaje.
Por su parte, el director de fotografía vasco recrea prodigiosamente la asfixiante, yerta y siniestra atmósfera postapocalíptica de la novela. Aplaudo también el coraje y acierto del guionista Joe Penhall al adaptar la obra de McCarthy, dotada de un prosa, a todas luces, irreproducible: "Cuando todos hayamos desaparecido (...) no quedará nadie aquí salvo la muerte, y sus días también estarán contados. En medio de la carretera, sin nada que hacer y nadie a quién hacérselo".
FICHA
Título: La carretera
Título original: The road
Dirección: John Hillcoat
País: Estados Unidos
Duración: 119 min.
Reparto: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce
Guión: Joe Penhall, basado en la novela de Cormac McCarthy
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Montaje: Jon Gregory
Música: Nick Cave, Warren Ellis

4 comentarios:

tatiana dijo...

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Eloy Domínguez Serén dijo...

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Un saludo!

MANUEL IGLESIAS dijo...

La fuerza de la novela. La irregularidad del guión cinematográfico. El eterno asunto. El huevo o la gallina. Pero el guión hace concesiones. La novela no. Un saludo. y enhorabuena por tu "densidad" cinéfila

Anónimo dijo...

He ido a ver la película y la verdad es que he salido de la sala de cine con una depresión que jamás hubiera sospechado.
Debo decir que lo he comentado con más personas que la han visto y a todas nos persigue la idea del absurdo de para qué vivir y pasar tantos sacrificios sabiendo que casi seguro en el sur no habría nada mejor... No tiene mucho sentido. Me parece un dramón y no la recomiendo.