jueves, 15 de abril de 2010

CINCO MINUTOS DE GLORIA / CINCO MINUTOS EN EL CIELO - Five Minutes of Heaven (2009) de Olivier Hirschbiegel


PERDONAR ES UNA
DECISIÓN, NO
UN SENTIMIENTO

Eloy Domínguez Serén

El período que comprende de 1972 a 1976 fue la etapa más sangrienta de los llamados ‘Troubles’ en Irlanda del Norte, un cruento conflicto etno-político que se cobró más de tres mil quinientas vidas a lo largo de tres décadas, desde finales de los años sesenta hasta el Acuerdo del Viernes Santo de 1998. Como consecuencia de este atroz derramamiento de sangre, y en apoyo a iniciativas como la Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA), en 1974 fue creado el Centro Glencree por la Paz y la Reconciliación, una organización no gubernamental que “promueve la paz y fomenta la reconciliación, facilitando diálogos, creando recursos educativos de paz y organizando programas en las escuelas”.
Uno de los propósitos más delicados de este tipo de proyectos son el auspicio de encuentros entre criminales reintegrados en la sociedad y sus víctimas. Precisamente un acercamiento de estas características es el que conforma el eje central de Cinco minutos de gloria, el último trabajo del alemán Olivier Hirschbiegel, director de las notables El experimento (2001) y El hundimiento (2004).

Esta producción británica, premiada en 2009 en Sundance con los galardones a mejor dirección y mejor guión en la categoría World Cinema, narra el intento de una cadena de televisión de retransmitir el reencuentro entre el unionista Alistair Little (Liam Neeson), antiguo miembro del UVF (Fuerza Voluntaria del Ulster) condenado a doce años de prisión por asesinato, y el católico Joe Griffin (James Nesbitt). La única vez que ambos hombres se habían mirado a los ojos, treinta años antes (en 1975), Alistair tenía diecisiete años y Joe once, y el segundo había sido testigo de cómo el primero acababa con la vida de su hermano disparándole a sangre fría a través de su ventana.
Esta premisa podría hacernos pensar en Pecados de mi padre, un documental de Nicolás Entel en el que el hijo de Pablo Escobar se reúne con los hijos de dos de las más notorias víctimas del famoso narcotraficante. Sin embargo, Hirschbiegel se atreve con un arriesgado ejercicio de multiperspectivismo que funciona sólo parcialmente.
Si bien el cine sobre el conflicto norirlandés suele narrarse desde la óptica del IRA (Ejército Republicano Irlandés) y sus víctimas, Cinco minutos de gloria ofrece la inusual óptica del otro bando implicado, el del UVF.
Existe un insólito desequilibrio entre los dos protagonistas absolutos de la película, a pesar de que la estructura de la trama plantee un paralelismo entre ambos. Esta descompensación puede observarse tanto en relación a la construcción de sus personajes como en la narración y puesta en escena de sus historias, especulares y complementarias.
La sobriedad con la que se narra la impetuosa insensatez homicida del Alistair adolscente y el abatimiento del arrepentido Alistair maduro se contrapone a la inestabilidad introspectiva con que percibimos el lacerante rencor de Joe. Este interesante contraste es una idea atractiva, una intuición sugestiva. Sin embargo, mal ejecutada.
Afortunadamente, el peso del film recae sobre dos actores solventes, con sendas experiencias en destacadas películas sobre el conflicto irlandés: Michael Collins (Neil Jordan, 1996) en el caso de Neeson, y Bloody Sunday (Paul Greengrass, 2002) en el de Nerbitt. Liam Neeson está soberbio en la piel de un hombre destrozado por la culpa y la asfixiante opresión de su pasado criminal. Su discurso ante las cámaras explicando qué había hecho, por qué lo había hecho y por qué no habría de hacerse jamás es conmovedor, a pesar de la artificiosidad del contexto. James Nerbitt, por su parte, logra no salir mal parado de un papel difícil, confuso y engorroso, tal vez el punto más flaco de esta irregular película.

1 comentario:

Gonzalo Dujmovic dijo...

Me parecio muy buena peli, la vi antes de hacer el blog por eso no la agregué. Muy acertados tus comentarios.