PERDONAR ES UNA
DECISIÓN, NO
UN SENTIMIENTO
Eloy Domínguez Serén
El período que comprende de 1972 a 1976 fue la etapa más sangrienta de los llamados ‘Troubles’ en Irlanda del Norte, un cruento conflicto etno-político que se cobró más de tres mil quinientas vidas a lo largo de tres décadas, desde finales de los años sesenta hasta el Acuerdo del Viernes Santo de 1998. Como consecuencia de este atroz derramamiento de sangre, y en apoyo a iniciativas como la Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA), en 1974 fue creado el Centro Glencree por la Paz y la Reconciliación, una organización no gubernamental que “promueve la paz y fomenta la reconciliación, facilitando diálogos, creando recursos educativos de paz y organizando programas en las escuelas”.
Uno de los propósitos más delicados de este tipo de proyectos son el auspicio de encuentros entre criminales reintegrados en la sociedad y sus víctimas. Precisamente un acercamiento de estas características es el que conforma el eje central de Cinco minutos de gloria, el último trabajo del alemán Olivier Hirschbiegel, director de las notables El experimento (2001) y El hundimiento (2004).







