lunes, 8 de marzo de 2010

LOS HOMBRES QUE MIRABAN FIJAMENTE A LAS CABRAS / HOMBRES DE MENTES - The Men Who Stare at Goats (2009) de Grant Heslov


HAZ EL AMOR EN LA GUERRA

Eloy Domínguez Serén

Lo sé, las comparaciones son odiosas. Pero, ¿qué ocurre cuando es el propio objeto de comparación quien ha procurado explícitamente esa identificación? Entonces podemos asumir que tenemos una más que legítima vía libre para afirmar, citando a Luís Martínez, que Los hombres que miraban fijamente a las cabras es “una película de los hermanos Coen, pero sin los Coen”; o para secundar a Sergi Sánchez cuando ironiza acerca de que la comedia de Grant Heslov “tiene el aspecto de una sátira política dirigida por los Coen en un descanso vacacional”.
Si, por una parte, sería simplista valorar el trabajo de un cineasta cotejándolo con el de otro (con el de dos, en este caso); resulta imposible pasar inadvertido el evidente tufillo “coeniano” de esta disparatada y entretenida (aunque irregular) comedia bélica.

De entrada, no es difícil advertir que tanto el tono como los dispositivos con que esta cinta parodia el funcionamiento del ejército americano encuentran un antecedente inmediato en Quemar después de leer (2008), aunque en aquel caso la diana del perverso ingenio de los Coen fuese el servicio de inteligencia estadounidense.
Ambas comedias se fundamentan en un estrafalario entramado de acciones paralelas que acaban convergiendo en un descabellado desenlace, impulsado por los continuos e impredecibles equívocos protagonizados por una cuadrilla de personajes chiflados a los que dan vida un estelar reparto coral. De hecho, las dos películas se benefician del reclamo de caricaturizar a George Clooney encarnando sendos personajes “anticlooney”.
También hallamos la huella de los Coen en el militar hippy, pacifista y drogata interpretado por Jeff Bridges, que rememora (aunque no hace justicia) al mítico Nota que él mismo inmortalizó en El Gran Lebowski (1998). El recientemente ganador del Oscar al mejor actor da vida a Bill Django, fundador y líder del Ejército de la Nueva Tierra, un secretísimo grupo de élite instruido en el desarrollo de poderes paranormales aplicados al combate.
El delirante guión de esta película, escrito por Peter Straughan, se basa en la novela homónima del periodista Jon Ronson, quien, a su vez, se inspira en el Manual de Operaciones del Primer Batallón de la Tierra, escrito por el teniente coronel Jim Channon en 1979. En este informe confidencial se establecían las bases para la formación de un batallón constituido bajo los principios del espíritu New Age. De ahí que un rótulo advierta al inicio del film de que esta historia es “más verdadera de lo que usted podría creer”.
La narración se estructura mediante la alternancia entre el presente diegético, situado en Irak durante las semanas posteriores a la invasión, y los flashbacks en los que se muestra el nacimiento, esplendor y posterior derrocamiento de esta insólita compañía durante los años ochenta. Las variaciones de tiempo y escenario se articulan a través de la narración en off de Ewan McGregor. Tanto el personaje como la interpretación del escocés son lo más insípido de un elenco que completan un pérfido y divertido Kevin Spacey en su papel de malo malísimo y el desternillante Stephen Lang, quien se ríe de sí mismo al parodiar en esta cinta al coronel belicoso, bravucón y supermacho al que da vida en Avatar.


1 comentario:

Elisa dijo...

Qué terrible toparse con elementos que, aunque no se quiera, juntos signifiquen una fórmula "marca registrada". Lo peor que le puede pasar a un artista, director, etc. es "parecerse a"...
Opino lo mismo; lamentablemente es inevitable referirse al film de Heslov sin hablar de la comedia "a lo Coen`s". Aunque desde esa perspectiva... se podría decir que supo copiar bastante bien.